Hay preguntas que pueden cambiarlo todo. Hasta que NotebookLM te cuente un PDF.

Con esto del eclipse parece que la cosa está bastante caldeada.
No por todo lo que está pasando en el mundo, que también, sino por lo que al menos está pasando en el mío, o más bien en muchas personas de mis alrededores.
Y es que estoy viendo romperse más relaciones de parejas, amigos, … que influencers cayendo en desgracia.
Y es que en esto del amor, o más bien de las relaciones, parece que tienes que ir con cuidado con lo que preguntas porque quizás descubras algo que lo cambie todo.
Y creo que muchas veces estas cosas pasan precisamente por no poner las cartas sobre la mesa a la hora de hablar.
Por ejemplo, si empiezas a salir con alguien, creo que es bastante legítimo que en la cuarta o quinta cita, no digo la primera para no ser radical, puedas preguntar:
“Oye, tú exactamente ¿qué quieres hacer conmigo?”
Porque las idealizaciones tienen lo que tienen.
Y las emociones, un cuarto de lo mismo.
Tú puedes estar casándote, teniendo 3 niños, un monovolumen y un perro.
La otra persona puede estar “free as a bird” y un perro. Los perros hoy en día ganan por goleada.
Y mientras tanto felices los cuatros, perdón los dos … hasta que alguien pregunta.
Las preguntas, como todo en la vida, tienen consecuencias.
A veces porque no esperabas la respuesta.
Y otras porque te obligan a mirar pa’ dentro y ver y aún mejor reconocer algo que ya estaba ahí.
Así que vivan las preguntas, los cuestionamientos, los ménage à trois, las rayadas de coco, … es como crecemos.
Y esta “paja mental veraniega post eclipse” me hizo pensar en algo bastante curioso sobre nuestra relación con la tecnología, más concretamente con la inteligencia artificial.
Porque así como quien no quiere la cosa ya llevo dándote la turra unos tres meses con la Chati y compañía.
Por cierto, gracias por seguir por ahí aunque no te manifiestes.
Miro la pantalla con la mirada perdida en el infinito.
Pero sé que estás ahí.
Le haces preguntas.
Le cuentas cosas.
Le pides que te ayude.
A veces, te hace sentir John Travolta.
Te da ideas para la cena, …
Una relación en toda regla.
Pero …
¿Le has preguntado alguna vez qué sabe de ti?
¿Qué tal si ahora mismo abres una conversación que tengas con alguna de tus IAs? (esto sonó un poco lascivo)
Y le preguntas:
¿Qué sabes sobre mí basándote únicamente en nuestras conversaciones?
Lee la respuesta.
Y continúa preguntando:
¿Qué crees saber sobre mí pero en realidad no puedes saber con certeza?
Y aquí es donde se pone la cosa interesante.
Porque quizás descubras que sabe menos de lo que pensabas y tú ya viéndote de viaje por Tailandia.
O quizás descubras que le contaste más de lo que pensabas.
O tienes la memoria desactivada y, aún así, en la segunda pregunta la muchacha infiere cosas bastante acertadas.
Esta da un poco de miedo.
O quizás aparezca algo de ti mismo que ni habías pensado que se podría deducir de tus conversaciones.
Y aquí es inevitable preguntarse:
¿Cuánto sabe ChatGPT -o la IA que uses- de mí porque es inteligente y cuánto sabe porque yo se lo he contado?
Y ojo: no tienes que estar de acuerdo con lo que te diga.
Precisamente estamos “cacharreando” para comprobarlo.
Y ya que estamos tan preguntones y curiosos, vamos a hacer otra cosa.
En la última newsletter de cacharreo “No vuelvas a leer un PDF entero” cacharreamos con NotebookLM y vimos qué podíamos hacer con nuestros PDFs.
Hoy vamos a cambiar la forma de consultarlos
Porque quizás no siempre necesitas empezar leyendo 80 páginas.
Simplemente sube un documento a NotebookLM.
Genera un resumen de audio.
Ponte los auriculares.
Y escucha como dos voces, generadas por IA, conversan sobre lo que acabas de darle.
Pero, ya sabes, no te quedes ahí.
Vuelve al documento.
Comprueba alguna de las cosas que han estado chismeando.
Mira qué destacaron.
Y que dejaron fuera.
Porque aunque la conversación estuviera muy interesante, sigue siendo una conversación generada por una IA.
Escuchar no es comprender.
Pero puede ser una fantástica forma de superar esa procrastinación que te llevaba semanas impidiendo empezar a leer esas 80 páginas.
Y probablemente, de otra manera, ni siquiera habrías empezado a leer.
Quizás de esto vaya también la tecnología.
Cada vez más parecida al humano.
No solamente de las respuestas que te da.
Sino de las preguntas que aprendes a hacerle.
Porque una buena pregunta te puede ahorrar mucho tiempo.
Puede descubrirte algo que no sabías.
Y alguna, incluso, puede cambiarte la perspectiva.
En las relaciones y en la tecnología.
Porque todo cambio empieza con una pregunta.
Así que ya sabes:
Pregunta. Cacharrea. Y después decide que hacer con la respuesta.
El Radar de Zeneida
Lo que se cuece.
OpenAI acaba de ampliar la memoria de ChatGPT.
Ahora puede utilizar información de conversaciones anteriores para personalizar mejor sus respuestas.
¿Le ves utilidad?
¿O te resulta un poquito inquietante?
Las dos cosas a la vez también se aceptan.
Y recuerda: puedes activar o desactivar esta función.
Fuente:OpenAI — Una base más sólida para la memoria de ChatGPT -4 de junio de 2026
Mundo curioso
Cosas que existen y que igual no sabías.
En 1950, Alan Turing planteó una pregunta:
¿Cómo sé si estoy hablando con una máquina o con una persona si ambas dan respuestas indistinguibles?
Fast forward a 2026.
La pregunta cambió.
Ahora es:
¿Cómo sé si la IA me está entendiendo o simplemente hace que me entiende?
Y ahí está lo fascinante.
Porque la respuesta depende menos de lo que la IA es.
Y más de lo que tú crees que es.
Una relación en toda regla.
Del Klingon al Humano (La Píldora Práctica)
Un reto para los próximos siete días.
La pregunta es el superpoder. No la herramienta.
Si quieres saber hasta dónde está llegando la gente con esto de la IA, date una vueltita por Reddit y busca conversaciones sobre cómo usan ChatGPT.
Vas a flipar.
Hay gente haciendo cosas realmente alucinantes.
Y no usan una IA diferente.
Simplemente saben preguntar.
Y eso me parece bastante más interesante que aprenderse 200 prompts de memoria.
La herramienta importa. La pregunta, muchísimo más.
Nos leemos el próximo domingo a las 20:20.
La próxima semana me tomo un pequeño descanso.
Nos vemos a la vuelta, ya el siguiente domingo cerquita de septiembre, con cosas nuevas.
Por cierto, ¿te gustaría poder escuchar y ver estas news?
Si algo de esto te removió por dentro (para bien o para mal), responde a este correo. Te leeré.
Ya sabes: no me creas. Compruébalo.
Porque la soberanía digital no consiste en pensar como yo. Consiste en aprender a pensar por ti.
Zeneida
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