Automatiza y recupera tu vida.

El nuevo lujo no es hacer más. Es decidir qué hacer con tu tiempo.
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Antes de que comiences a leer esta newsletter, que sé que se hace difícil porque es más fácil pasar reels con el dedito índice…

Déjame hacerte una pregunta.

¿Si pudieras aprender a automatizar tu trabajo para tener más tiempo para ti y los tuyos?.

Pero de verdad.

No para utilizar ese tiempo libre para hacer más.

¿Aprenderías?

Me gustaría saber tu opinión porque por ahí van a ir los derroteros de Educantech a partir de octubre.

Y es que la semana pasada estuve por los Madriles.

Pillé un vuelo de esos que te hacen levantar a las tres de la mañana pero que te dejan en el destino a las once de esa misma mañana.

Hora de llegada perfecta para los huevos benedictinos de La Federal, que te dan energías para afrontar esa ciudad que para mí es cada vez más difícil de torear.

Sobre todo si te mueves por el centro, con 30 grados y ese aire de secador de peluquería que no descansa.

Pues bien.

Solo estuve cuatro días.

Tiempo perfecto para pasar por Madrid y recordarme, una vez más, lo afortunada que soy viviendo donde vivo.

Cada vez tengo más claro que la vida es el momento.

Y que, en realidad, es bastante sencilla.

Aunque nos programen para creer que no.

Hacía tiempo que no pisaba la capital.

Tanto como para darme cuenta de cómo ha cambiado.

Y también de cómo las nuevas tecnologías están impregnándolo todo.

Como esas gotas de un grifo que caen lentamente y, cuando quieres darte cuenta, llenaron un cubo.

Y es que la vida que nos viene…

Bueno.

La vida que ya está aquí…

es la de la automatización.

Hasta ahora hemos utilizado la IA para hacer cosas.

Para escribir más rápido.

Para resumir.

Para ordenar.

Para montar cursos.

Para ayudarnos a pensar.

Para que el securita del aeropuerto sepa que llevas un móvil en el bolsillo sin tocarte.

Pero seguro tienes una pequeña fantasía. Yo incluida.

Y es que algún día haga cosas por ti.

No que te diga cómo hacerlas.

Que las haga.

Que no tengas que estar detrás, como un sargento, dándole órdenes a cada paso y revisando que lo hizo bien.

Pues bien. Cada vez estás más cerca de eso.

Y de eso, precisamente quiero hablar hoy.

Del paraíso en la tierra. Aunque, como casi todo paraíso, también tiene su doble filo.

De automatización.

Pero antes de empezar, voy a quitarle un poco de brilli brilli a la palabra.

Porque automatizar no es darle todo el trabajo a la ChatiGPT y familia.

Automatizar es hacerte una pregunta:

“Esto lo hago constantemente como un robot. ¿Qué parte de este proceso podría dejar de hacer yo?”


Y aquí empieza el rock and roll.

Porque seguro que haces un montón de cosas así.

Responder siempre al mismo tipo de correo.

Pasar información de un sitio a otro.

Preparar una publicación.

Resumir determinados documentos.

Clasificar mensajes.

Buscar información concreta.

Preparar una respuesta para alumnos.

Convertir apuntes en algo utilizable.

Revisar determinadas cosas.

Ctrl+C.

Ctrl+V.

Y repetir.

Y repetir.

Y vuelves a repetir.

Hasta que un día, algo hace clic y, te preguntas

¿Cómo puedo salir de esta rueda de hámster?

El detector de tareas robóticas.

Esta semana te propongo algo.

No voy a decirte cómo automatizar. No todavía.

Primero vamos a mirar.

A entender.

Que es una de las bases de Educantech.

Piensa en una tarea que hagas habitualmente.

Una que hayas hecho varias veces esta semana.

Pilla un papel y anota todos los pasos que das para realizarla.

Todos. Toditos.

Aunque alguno sea santiguarte. Da igual.

Todos.

Por ejemplo:

  1. Abro el correo.
  2. Busco los mensajes del tipo x.
  3. Leo el mensaje.
  4. Copio determinada información.
  5. La pego en una hoja de cálculo.
  6. Compruebo que esté bien.
  7. Envío una respuesta.

No importa cómo sea la tarea.

Lo importante es desgranarla.

Y ahora hazte esta pregunta existencial:

¿Cuál de estos pasos necesito realmente hacer yo?

Y aquí empieza lo interesante.

Porque de repente se te enciende la bombilla y descubres que de cinco pasos solo uno necesita que le metas mano.

O cantas bingo y descubres que ninguno necesita de tu presencia física, mental y espiritual.

Y aquí es cuando nuestra amiga la ChatiGPT aparece en escena.

O cualquiera de las IA que utilices.

Puedes decirle:

“Este es un proceso que repito habitualmente:

(aquí le explico paso a paso el proceso)

Quiero estudiar si puedo automatizarlo. Analízalo paso a paso y dime qué partes puedo automatizar con IA, qué herramienta podría utilizar y qué tendría que seguir haciendo yo.”


Pero ojo.

No le digas que lo automatice todo.

Primero pídele que analice el proceso.

Automatizar puede ser un camino a la libertad.

Pero automatizar algo que no entiendes es una forma estupenda de automatizar una chapuza y creer que vas camino de ser free as a bird cuando realmente vas camino de ser a bird in a cage.

Y además hay otra razón.

Que cuando empiezas a desgranar tus propios procesos, descubres algo curioso.

Que muchas veces no estás trabajando.

Simplemente eres el puente entre una herramienta y otra.

El correo que va y que viene. Para entendernos.

Copias de aquí.

Pegas allí.

Compruebas.

Vuelves.

Buscas.

Clasificas.

Cambias de pestaña.

Y así hasta el infinito y más allá.

Eso es precisamente lo que las máquinas empiezan a hacer cada vez mejor.

Y aquí es donde aparece una pregunta que lo cambia todo y que es mucho más interesante que:

¿Qué herramienta de IA tengo que aprender?

La pregunta es:

¿Qué cosas estoy haciendo yo que una máquina podría hacer por mí?


Y aquí comienza la automatización.

Que si aprendemos a usarla puede cambiarnos mucho la vida.

Y también empieza algo que vas a tener que aprender a hacer muy bien:

decidir que quieres delegar y qué no.

Parece fácil pero ya te digo que no lo es por nuestro miedo a perder el control.

Y es que automatizar consiste en decidir qué cosas ya no necesitas hacer tú.

A qué quieres dedicar ese tiempo de tu vida.

Y eso, mis niños y mis niñas, es precisamente lo que quiero que aprendamos a hacer en Educantech: no a utilizar más herramientas porque sí, sino a entender qué podemos delegar, qué no y cómo construir esas automatizaciones.

Porque ese es ya nuestro presente y ya no digo nuestro futuro.

Pero primero hay que cacharrear.

Y eso a partir de octubre vamos a empezar a verlo.

Porque no hay nada más bonito que ser dueños de nuestro tiempo.

Ese es el nuevo lujo.

No un Louis Vuitton.

No un Rolex.

No un Ferrari.

Tiempo.

Poder decidir qué hacemos con él.

O como yo lo llamo:

Libertad de espacio y tiempo.

Algo que mi burn-out me regaló hace ya más de 12 años.

Y eso es lo que quiero ayudarte a recuperar.

Pero ya sabes: no me creas. Compruébalo.



El Radar de Zeneida

Lo que se cuece.

Acaba de publicarse el informe “The value of AI 2026” de SAP y Oxford Economics.

Y hay un dato que me llama la atención:

La IA ya da apoyo el 30% de las tareas empresariales.

Hace un año era el 25%.

Y se estima que para el 2028 sea del 48%.

En cristiano:

En dos años, casi la mitad de las tareas empresariales tener una máquina metida por medio.

2028.

No 2030.

Dos años.

Y aquí está lo interesante.

El problema no es solamente que esto esté pasando.

El problema es que muchas personas siguen pensando en la IA como un oráculo al que hacerle preguntas.

Cuando cada vez más va a formar parte de cómo se hacen las cosas.

Porque sí.

Da miedo.

Miedo a perder el control.

Miedo a que la máquina no lo haga bien.

Y, sobre todo, miedo a que si delegamos demasiado dejemos de ser útiles. O más bien, Necesarios. Útiles siempre somos.

Son miedos bastante humanos.

Pero que nos den miedo no significa que podamos hacer oídos sordos a lo que está pasando.

Por eso, quien aprenda a automatizar ahora, y no cuando estemos en 2028, tendrá algo que cada vez va a valer más:

Tiempo.

Y el tiempo, pequeños saltamontes, es lo que importa.

Fuente: The value of AI 2026 – Oxford Economics.


Mundo curioso

Cosas que existen y que igual no sabías.

En 2026, un estudio de WeWork y Michael Page encuestó a trabajadores de Latinoamérica sobre cuánto de su trabajo creían que podía automatizarse.

Según los datos recogidos, el 46% respondió que entre el 11% y el 30%.

Y aquí viene lo divertido.

Muchas de esas tareas no son precisamente las que requieren tomar decisiones complejas.

Son las que consumen tiempo.

Las que haces una y otra vez.

Las que haces como un robot.

Ahora bien. Calculemos cuántas horas son esas:

Si trabajas 8 horas diarias y, por poner un ejemplo, el 20% de tu trabajo fuera automatizable…

Son 1,6 horas al día.

8 horas a la semana.

32 horas al mes.

384 horas al año.

48 jornadas de trabajo.

Casi 2 meses de tu vida cada año.

Moviendo información de aquí para allá.

Como si te pudieran regalar casi dos meses de vacaciones.

¿Triste?

A little bit.

¿Evitable?

También.

Y aquí se me ocurre una pregunta.

Si las máquinas empiezan a hacer cada más nuestro trabajo…

¿qué narices vamos a hacer nosotros, los humanos, con todo ese tiempo?

Porque esa conversación, nos guste más o menos, también tendremos que tenerla.

Y aquí, lo dejo por ahí, tiene mucho que ver el nuevo dinero digital.

Fuente: WeWork & Michael Page – “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral” (2026)



Del Klingon al Humano (La Píldora Práctica)

Un reto para los próximos siete días.

Zapier y compañía.

Hay herramientas que llevan años haciendo precisamente esto de lo que te acabo de hablar.

Una de ellas es Zapier.

Su idea es bastante simple:

“Cuando pase X en una aplicación, haz Y en otra.”

Muy de máquinas todo.

Veamos un ejemplo:

  • Cuando llegue un correo con determinadas palabras, guarda la información en una hoja de cálculo.
  • Cuando una alumno rellene el formulario X, avísame.
  • Cuando ocurra algo en una aplicación, registra automáticamente la información en otra.

Lo bueno es que no necesitas empezar programando.

Ni saber código.

Ni peregrinar a Silicon Valley.

Solo necesitas entender una cosa:

Si para esto >> haz esto otro.

Y eso precisamente es lo que te invito a hacer esta semana.

No para que vayas, como un poseso, a aprender a automatizar con Zapier porque Zeneida me lo dijo.

Todavía no.

Primero analiza tu trabajo.

Porque antes de automatizar necesitas descubrir qué merece la pensa automatizar.

Y cuando lo tengas claro…

Entonces sí.

Modo cacharreo: Encendido.


Nos leemos el próximo domingo a las 20:20.

La próxima semana: Nos metemos de lleno en la automatización.

Y esta vez sí.

Vamos a cacharrear.

Te contaré como usar Google Sheets + App Script para hacer cosas lindas, lindas.

Porque una cosa es descubrir que pierdes tiempo haciendo algo una y otra vez.

Y otra muy distinta es conseguir que deje de hacerlo una máquina.

Y ahí es donde empiezas a recuperar tiempo.

Y de eso va la próxima semana.

Si algo de esto te removió por dentro (para bien o para mal), o quieres compartir conmigo lo que descubriste que puedes automatizar, responde a este correo. Te leeré.

Me encantará saber qué tareas haces como R2D2.

Ya sabes: no me creas. Compruébalo.

Porque la soberanía digital no consiste en pensar como yo. Consiste en aprender a pensar por ti.

Zeneida

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Esto es Educantech. Tecnología explicada para humanos, no para el Dr. Spock y su tripulación.

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